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Patologías y Tratamientos


Cirugía en paciente despierto

La resección de las lesiones tumorales localizadas próximas al área del lenguaje puede generar distintos trastornos, como dificultad para expresarse (Afasia de expresión), para comprender (Afasia de comprensión) o una mezcla entre ambos.

Es necesario realizar tratamientos de rehabilitación fonoaudiológica en el período postoperatorio para intentar la recuperación del lenguaje que puede ser total o parcial.

Los recientes avances en las técnicas neuroquirúrgicas permiten localizar con técnicas de resonancia magnética funcional  y tractografía (tensor de difusión) las áreas del lenguaje, principalmente de la expresión y los tractos de conexión entre las áreas de expresión (Brocca) y de comprensión (Wernicke). De esta manera se puede delimitar preoperatoriamente las relaciones de proximidad de dichas estructuras con la lesión a resecar.

La cirugía se realiza con técnicas anestésicas específicas  para poder evaluar la respuesta del lenguaje a la estimulación eléctrica. Utilizamos la técnica sedación-despierto-sedación que permite realizar la primera parte de la cirugía, el abordaje a la lesión, con el paciente sometido a sedación y analgesia. Esto permite posicionar al paciente en la camilla operatoria y realizar todas las maniobras que pueden generar dolor bajo condiciones anestésicas (Colocación de sondas, accesos venosos y realización del abordaje quirúrgico a la lesión). La segunda etapa comienza al abrir la duramadre y exponer la corteza cerebral. En este momento el paciente es despertado y comienza una clara interacción con el neurofisiólogo, neuropsicólogo y anestesiólogo para evaluar todos los componentes del lenguaje, como expresión, comprensión, nominación, repetición y numeración, bajo estimulación eléctrica cortical. Las áreas indispensables para el lenguaje producirán bajo la estimulación eléctrica distintas alteraciones como arresto del lenguaje, mutismo, afección de la nominación o repetición. Esas áreas se identifican con pequeñas marcas estériles de papel para delimitar las regiones que deben preservarse.

Durante la resección de la lesión tumoral se procede a estimular en forma alternativa  y una vez terminada la cirugía el paciente es de nuevo profundizado (tercera etapa) para poder completar el cierre del abordaje sin dolor. La utilización de electrocorticografía permite regular la intensidad del voltaje utilizado para disminuir los riesgos de una convulsión intraoperatoria.

Es muy importante el entrenamiento preoperatorio del paciente para que el mismo se acostumbre a los ruidos y olores del quirófano para evitar así situaciones de angustia o malestar que afecten la cirugía.

Esta técnica es segura y ha permitido aumentar las tasas de resección de tumores próximos a las áreas del lenguaje cortical y subcorticales.

 

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