Día de la Mujer Médica: aportes y desafíos para un ejercicio profesional equitativo

Hace 177 años, Elizabeth Blackwell se convirtió en la primera mujer en graduarse como médica en Estados Unidos, luego de encontrar barreras basadas en su género. A casi dos siglos, el ejercicio de la medicina tiene una amplia presencia femenina en sus planteles, aunque todavía persisten obstáculos sociales o sesgos en el ejercicio profesional. El compromiso de todas las personas involucradas en el cuidado de pacientes es clave para transformar la realidad, según analizaron tres médicas de Fleni.

Que los grupos de investigación, docencia y clínica estén conformados por personas diferentes representan mejor las cualidades y necesidades de quienes reciben la atención profesional. “A nivel de organizaciones o equipos y liderazgos, cuando hay mayor diversidad de género se encuentran mayor productividad, ideas innovadoras, el aumento de la satisfacción laboral, la retención de personal y el favorecimiento de una equidad de atención hacia la población”, analizó. Marcela Fiol, neuróloga y coordinadora del equipo interdisciplinario de Esclerosis Múltiple de Fleni.

“Las mujeres pueden aportar una mirada de género en sus labores profesionales, y puede ser muy valiosa en una profesión como la nuestra donde la empatía es tan importante. Solo una mujer sabe lo que siente otra mujer, creo que esto le aporta mucho valor”, entendió, en tanto, Ángeles Schteinschnaider, jefa del Departamento de Neuropediatría de la institución.

Con esa percepción coincidió Sol Sargiotto, residente de Neurología Adultos de Fleni. “Las mujeres aportamos a mantener una perspectiva de género en el ejercicio de la medicina al eliminar sesgos en el diagnóstico y en el tratamiento, generar estudios de investigación que incluyan preguntas y necesidades que sean pertinentes para las mujeres”, señaló. De esta manera, se “visibilizan estereotipos y brechas sociales” que se desprenden del ejercicio histórico de la ciencia, tradicionalmente basada en la mirada masculina.

Pese a la fortaleza que aporta una amplia representación, todavía existen algunas dificultades para lograr la equidad. “No creo que existan barreras específicas en la participación de las mujeres en esta profesión, pero sí que la mayoría de las tareas de cuidado recaen en ellas, lo que hace muchas veces difícil seguir adelante con la labor médica”, analizó Schteinschnaider. Según entendió, “es común a las abogadas, las ingenieras” y otras profesiones tradicionalmente masculinizadas.

“La transformación de este problema es compleja, los pasos más básicos requieren del compromiso de las instituciones y de los líderes médicos para modificar estructuras y normas, que en este momento están perpetuando la desigualdad”, observó, en tanto, Fiol. “Aumentar la transparencia en los procesos de promoción y de compensación, fomentar la representación femenina en roles de liderazgo e implementar políticas que permitan a las mujeres flexibilizar condiciones laborales para poder conciliar la función familiar con su desempeño laboral y académico” es parte de los caminos hacia una realidad diferente.